El valor de la imagen

Hace escasamente unas semanas se clausuró la 49º edición del Salón Náutico Internacional de Barcelona, al que personalmente calificaría como el Salón de las “imágenes”;  y desde esta Tribuna, quiero plantear una reflexión acerca del poder de las imágenes  que nos afecta de manera importante, inmersos como estamos en una  situación de economía precaria y datos absolutamente de horror, allá dónde miremos.

Que una imagen vale más que mil palabras, a estas alturas, es un hecho que no se nos escapa a nadie, pero cuando la realidad te demuestra fehacientemente que es más que una simple frase hecha, comienza la revisión y reflexión.

Destacaría por encima de todas la imagen de nuestros gobernantes al lado de nuestro sector, escuchando atentamente lo que la náutica tiene que decir, en este momento. ¿Por qué?  Porque realmente después de cinco años de camino, trabajando en imágenes, códigos de comunicación, mensajes fuerzas y objetivos, por fin, hemos conseguido hacernos un hueco en la agenda política.  Es más, directamente, nos hemos “colado” en la agenda política de las administraciones que tienen la responsabilidad de legislar sobre el sector de la náutica y convertirnos en su interlocutor y fuente de información “de cabecera”.  No podía ser de otra manera, “somos” el sector y, por tanto, conocemos sus debilidades y virtudes mejor que nadie.  Es obvio, pero hasta el  momento esta situación no se había producido.  Probablemente la credibilidad institucional que la náutica tiene en este momento no la ha habido hasta ahora.

Esto demuestra varios hechos. El primero y más importante, nuestros mensajes han sido suficientemente atractivos que han calado;  y, dos, el planteamiento que se ha hecho de los mismos no es fruto de la casualidad, sino de un trabajo concienzudo, planificado, y por qué  no, muchas veces agresivo y lleno de “pasión”.

Sigamos  por este camino respetando los tiempos políticos y acelerando cuando sea preciso.  Y para ello, todos los que de alguna manera actuamos en el sector náutico, deberíamos participar activamente en la puesta en valor de las imágenes presentes y futuras que la náutica produce y está llamada a producir.  Es una cuestión de tiempo y viento a favor.

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